Archivos de la categoría ‘Cueva de Ladrones’

Pues sí, querido lector. A día de hoy, la clase política y sus integrantes son más preocupantes para los españoles que la inseguridad ciudadana. Así se desprende del último barómetro del CIS de marzo. Yo no soy muy creyente en cuanto a las encuestas se refiere, pues algunos ya conocemos las teorías sociales que las invalidan, o como poco merman su importancia. No creo que reflejen la opinión de la sociedad, pero si estimo que son útiles para la creación de la opinión pública, aquello que Xosé Ramón denominaría nuestra “piel social”.

Dejémonos de rodeos y vayamos al grano. El caso es que para un 16% de los encuestados los políticos les quitan el sueño, y se convierten en la quinta preocupación de los españoles. Un punto por encima de la inseguridad ciudadana, la calidad del empleo y los problemas personales de índole económico. Para traducir estos datos -de una forma un tanto diáfana-, podemos ponernos en la piel de Manolo, un oficinista que pertenece al gremio de los mileuristas,  que sale de trabajar 3 horas más tarde de lo que debería; que cuando vuelve al hogar le puede estar esperando cualquier bandolero urbano colmado de heroína para quitarle los 20 euros que lleva en la cartera; y que cuando llega a casa, apaleado en su orgullo, se encuentra una carta del banco requiriéndole la cuantía mensual de la hipoteca, que se llevará gran parte de su pequeño y muy trabajado salario. Pues bien, queridos amigos, Manolo se acostará ese día con los dientes bien apretados y pensando en los malditos políticos de chirigota. Hasta dónde vamos a llegar…

Dejemos de un lado el chascarrillo de nuestro amigo Manolo y analicemos por qué puede ocurrir esto. Mejor aún, no lo hagamos. Internet es un medio que no esta sujeto al límite de extensión, sin embargo merece la pena dar por obvios los resultados del barómetro del CIS. Sino habrá algún dentista que se forre de tantos dientes destrozados por la presión de nuestras mandíbulas. Bendita democracia…

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Hoy recoge el diario El Mundo que el vicepresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores aceptó una cena de un empresario por valor de 1.400 euros. Dios mio, eso es lo que me gasto yo en comida en 2 años.

El caso es que el hombre este, un tal Arenillas, muy amiguete por lo visto de Miguel Sebastián, candidato socialista a la alcaldía de Madrid, aceptó cenar con un directivo de una empresa que meses despues obtendría unas licencias muy jugosas para explotar no se que tipo de fondos. Además, meses después, el hermano del propio Arenillas empezó a trabajar en dicha empresa con un cargo de esos con chófer y secretaria y un despacho no apto para personas con vértigo -como yo, que prefiero trabajar en el metro que en lo alto de las torres KIO-. Y os preguntareis ¿cómo se puede gastar 1.400 euros en una cena para dos personas? La respuesta es sencilla si te tomas un par de botellitas de un vino francés de 640 eurazos cada una. Osea, de las que cuando ves en la “boutique del Gourmet” del Corte Ingles pasas a tres o cuatro metros de distancia, no sea que un tropezón inesperado te hipoteque la vida por culpa de un zumo de uva.

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Arenillas: “Juro solemnemente, que chuparé del bote todo lo posible, en la salud y en la enfermedad, hasta que el cuerpo aguante…o me descubran.” 

Además, el geta -siendo benevolos con los adjetivos- dice que tras la comida solo se tomó “una copita de whisky” para bajar la cena. Toma Whisky chaval. A 60 mil pelas la copa. Y es que la nota de la cena recoge 333 euros en concepto de “licores”.

Sin duda, este es un país de esos en los que ser político no tiene nada que envidiarle al ganador de la lotería. De hecho, ser político en España -en términos generales- es ganar la lotería, a tenor del atajo de caraduras, ladrones, vagos y sinvergüenzas que deambulan por nuestras cortes, ministerios, consistorios y organismos oficiales. Hace cuarenta años, sus cartillas de identificación hubiesen llevado la frase “peligroso social”. Hoy, comen en los mejores restaurantes, viajan en los mejores coches, acuden a las fiestas más selectas y viajan a los países más paradisíacos. Y lo mejor de todos, con nuestro dinero. Bendita democracia….